Recorrido Salud-Padecimiento-Enfermedad-Atención
Partiendo desde una mirada socioantropológica, el concebir la salud y la enfermedad, así como entender el trayecto que hay entre ellas y el mismo desarrollo de la medicina, se han implicado recíprocamente a lo largo de la historia. Orientando al contexto, es decir, de acuerdo a la cultura de cada sociedad y a la forma de organización, juega un papel identitario preponderante el “sistema sociocultural” el cual está concebido como una serie de componentes propios y que “está integrado por elementos fundamentales de la cultura y de la sociedad. Hay una intensa relación entre ambas” (Kottak, C.P. 2002), es en este mismo sistema donde se incluyen cinco componentes que son indispensable para establecer las concepciones de salud, enfermedad, métodos para aliviarla, medidas y acciones para prevenir las enfermedades, y fomentar la misma salud hasta obtener el estado optimo de bienestar no solo biopsicológico desde lo individual, que estaría representado en lo micro, sino también a lo social que sería lo macro en su conjunto.
Los indicios de las diversas prácticas médicas se pueden observar que es ejercida desde tiempos remotos en cualquier civilización o sociedad, y es acá donde se observa la influencia muy particular de las mencionadas prácticas en el proceso salud-enfermedad-salud. Caso muy particular es el de las Trepanaciones en los cráneos que se efectuaban en el antiguo Perú de nuestro continente, como las mismas trepanaciones, pero particulares, practicadas por el hombre neolítico Europeo particulares de cada sociedad “… no hay paralelismo entre la trepanación y la cultura, y la costumbre de trepanar pertenece por su antigüedad a la pre-historia de muchos pueblos, originándose como acto vicariante o taumatúrgico, por la vinculación de esta operación entre los primitivos, con el misticismo y la superstición” (Pardal, R. 1998).
La eficacia simbólica radica principalmente en apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica, en este caso es referente los elementos estructurales de las curas chamánicas, que es interpretada como la cura de la palabra “es en la palabra que arroja un curandero o chaman sobre el mal, junto con el canto y el humo del tabaco que hacen salir el mal, que es concebido como un espíritu del Mal” (Cabrera, R. 2008), basado en esto está el constante recurrir del paciente-cliente en quien mediante esa palabra refuerza lo que se ha llamado fe de los enfermos, y no solo por el personaje, sino por apoyo de entidades-divinidades y los mismos remedios que aun en algunas culturas se siguen recomendando.
Esta misma eficacia simbólica de acuerdo con Levi-Strauss elude radicalmente en apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica, en este caso se refiere a los fundamentos estructurales de la cura chamánica, que él interpreta como la cura de la palabra. Del mismo modo puede decirse que es la cura de lo real por medio de lo simbólico, sin embargo, para que realmente sea eficaz, el simbolismo debe estar basado en un régimen de conexiones simbólicas y compartidas por el especialista y el enfermo del grupo social “es la palabra que cura el mal y es una herramienta propia de las culturas ágrafas, que transmiten confianza mediante la palabra, el canto y la misma oración durante todo el proceso ritual”. (Pirona, M. 2001).
En el lenguaje que tiene su trasfondo a todo pensamiento humano, está cargado de imágenes que están matizadas por emociones y experiencias. No puede haber pensamiento sin efectividad, son las palabras, gestos, movimientos, indumentaria, tiempo y espacio lo que adquiere un significado que permite construir la realidad. “el paciente junto con el chamán reinterpretará sus signos y significados y será la construcción de esa realidad lo que lo lleve a curarse.” (Rojas, U. 2008). El chamán y el enfermos, sin embargo no comparten saberes, pero sí son partícipes de un mismo esquema de coherencias simbólicas, puesto que es el chamán quien tiene el conocimiento y posesión de saberes mágicos sagrados, que pueden ser revelados mediante meditaciones y que sonde carácter muy propios, transferibles solo a otro elegido y que debe pasar por procesos ritualizados de iniciación.
Para el mismo Claude Levi-Strauss es el enfermo quien debe creer esa realidad, al mismo tiempo ser miembro de una sociedad que también crea en ella y que sea transmisora de la misma enfermedad con sus determinadas características, “Enfermedad y la no enfermedad conforman un conjunto de conocimiento y saberes de un sistema articulado, dando la posibilidad de poder identificar lo que para el grupo es lo que se determina como cuerpo sano y cuerpo enfermo, partiendo específicamente de los modelos culturales” (Cabrera, R. 2008). Es acá donde se inicia la ritualización y práctica curativa-preventiva de las enfermedades, las prácticas determinan la concepción de un cuerpo no enfermo o sano y un cuerpo enfermo y llegan a formalizar conocimientos para mantener, recuperar y conservar la salud, curar las enfermedades y prevenirlas.
Bajo esta premisa es permisivo que en el paciente y el mismo chamán o curandero se dé énfasis en la creencia, encontrándose está en estrecha relación a las concepciones que los grupos humanos han construido del sentido del mundo a partir de un mismo sistema estructurado, tanto de categorías como de procesos simbólicos y que pertenecen a una sociedad que también participa de ese mismo universalismo de simbologías, un mal que históricamente se ha escuchado en múltiples partes del mundo es el conocido “Mal de Ojo”, que en algunas sociedades acarrea sus afecciones sobre niños, en otras es en adultos, pero que al mismo tiempo conlleva a la muerte del individuo.
Los indicios de las diversas prácticas médicas se pueden observar que es ejercida desde tiempos remotos en cualquier civilización o sociedad, y es acá donde se observa la influencia muy particular de las mencionadas prácticas en el proceso salud-enfermedad-salud. Caso muy particular es el de las Trepanaciones en los cráneos que se efectuaban en el antiguo Perú de nuestro continente, como las mismas trepanaciones, pero particulares, practicadas por el hombre neolítico Europeo particulares de cada sociedad “… no hay paralelismo entre la trepanación y la cultura, y la costumbre de trepanar pertenece por su antigüedad a la pre-historia de muchos pueblos, originándose como acto vicariante o taumatúrgico, por la vinculación de esta operación entre los primitivos, con el misticismo y la superstición” (Pardal, R. 1998).
La eficacia simbólica radica principalmente en apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica, en este caso es referente los elementos estructurales de las curas chamánicas, que es interpretada como la cura de la palabra “es en la palabra que arroja un curandero o chaman sobre el mal, junto con el canto y el humo del tabaco que hacen salir el mal, que es concebido como un espíritu del Mal” (Cabrera, R. 2008), basado en esto está el constante recurrir del paciente-cliente en quien mediante esa palabra refuerza lo que se ha llamado fe de los enfermos, y no solo por el personaje, sino por apoyo de entidades-divinidades y los mismos remedios que aun en algunas culturas se siguen recomendando.
Esta misma eficacia simbólica de acuerdo con Levi-Strauss elude radicalmente en apelar a la fe para entender los fenómenos de cura ritual y de recomposición simbólica, en este caso se refiere a los fundamentos estructurales de la cura chamánica, que él interpreta como la cura de la palabra. Del mismo modo puede decirse que es la cura de lo real por medio de lo simbólico, sin embargo, para que realmente sea eficaz, el simbolismo debe estar basado en un régimen de conexiones simbólicas y compartidas por el especialista y el enfermo del grupo social “es la palabra que cura el mal y es una herramienta propia de las culturas ágrafas, que transmiten confianza mediante la palabra, el canto y la misma oración durante todo el proceso ritual”. (Pirona, M. 2001).
En el lenguaje que tiene su trasfondo a todo pensamiento humano, está cargado de imágenes que están matizadas por emociones y experiencias. No puede haber pensamiento sin efectividad, son las palabras, gestos, movimientos, indumentaria, tiempo y espacio lo que adquiere un significado que permite construir la realidad. “el paciente junto con el chamán reinterpretará sus signos y significados y será la construcción de esa realidad lo que lo lleve a curarse.” (Rojas, U. 2008). El chamán y el enfermos, sin embargo no comparten saberes, pero sí son partícipes de un mismo esquema de coherencias simbólicas, puesto que es el chamán quien tiene el conocimiento y posesión de saberes mágicos sagrados, que pueden ser revelados mediante meditaciones y que sonde carácter muy propios, transferibles solo a otro elegido y que debe pasar por procesos ritualizados de iniciación.
Para el mismo Claude Levi-Strauss es el enfermo quien debe creer esa realidad, al mismo tiempo ser miembro de una sociedad que también crea en ella y que sea transmisora de la misma enfermedad con sus determinadas características, “Enfermedad y la no enfermedad conforman un conjunto de conocimiento y saberes de un sistema articulado, dando la posibilidad de poder identificar lo que para el grupo es lo que se determina como cuerpo sano y cuerpo enfermo, partiendo específicamente de los modelos culturales” (Cabrera, R. 2008). Es acá donde se inicia la ritualización y práctica curativa-preventiva de las enfermedades, las prácticas determinan la concepción de un cuerpo no enfermo o sano y un cuerpo enfermo y llegan a formalizar conocimientos para mantener, recuperar y conservar la salud, curar las enfermedades y prevenirlas.
Bajo esta premisa es permisivo que en el paciente y el mismo chamán o curandero se dé énfasis en la creencia, encontrándose está en estrecha relación a las concepciones que los grupos humanos han construido del sentido del mundo a partir de un mismo sistema estructurado, tanto de categorías como de procesos simbólicos y que pertenecen a una sociedad que también participa de ese mismo universalismo de simbologías, un mal que históricamente se ha escuchado en múltiples partes del mundo es el conocido “Mal de Ojo”, que en algunas sociedades acarrea sus afecciones sobre niños, en otras es en adultos, pero que al mismo tiempo conlleva a la muerte del individuo.
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